domingo, diciembre 27, 2009

Meireles en el MUAC

Me tardé para ver esta exposición (está desde julio), pero la vi. Y vaya que vale la pena. No sé qué me gustó más: si la exposición o el lugar donde está: el MUAC es maravilloso.
De la exposición me gustó A través, un laberinto definido por barreras físicas a través de las cuales, sin embargo, se puede ver (plástico, rejas, acrílico, etc.). En el centro hay una gran bola de celofán... y para llegar a ella hay que caminar sobre vidrios rotos. "La pieza estaba pensada para que la gente la transitara. Se trata de ejercer una suerte de respuesta a esa acumulación de prohibiciones. Uno empieza a romper: es como si al pisar ese suelo lleno de cristales uno se liberara. Metafóricamente, uno destroza cada uno de los residuos, cada prohibición, cada obstáculo".
Me gustaron mucho también Volátil (dos habitaciones oscuras llenas de talco con olor a gas butano que te llega hasta los tobillos... hay que entrar descalzo) y Fontes (miles de relojes y cintas métricas que forman un camino concéntrico a la nada).
Hay otras piezas muy valiosas. Como Babel: una torre de varios metros de altura, cuyos "ladrillos" son radios sintonizados en diferentes estaciones, todos encendidos a la vez.
En términos generales la exposición Cildo Meireles vale mucho la pena, y debo insistir en que el MUAC es un recinto memorable. Sólo entrar a ver el diseño arquitectónico del edificio vale el boleto.
No se la pierdan. La quitan en enero. Así que queda poco tiempo. Como dice Dehesa: Aiquir.

lunes, diciembre 21, 2009

Lunes de Adviento

1. Descubrí que Pink Martini tiene nuevo disco. ¡Desde hace un mes! He visitado muchas tiendas de discos en estos días y no lo había visto... claro: no lo iban a poner junto al de Susan Boyle... en fin, se llama Splendor In The Grass. Obviamente ya lo bajé al iPod. Espero el momento per-fec-to para escucharlo: una caminata larga, y sin rumbo fijo.
2. Empecé a leer La reina en el palacio de las corrientes de aire, tercera y última entrega de la serie Millenium de Stieg Larsson. Promete. Sigo sin entender por qué las portadas de esos libros son atroces.
3. Películas que quiero ver mañana: La leyenda de 1900, Into the Wild (volverla a ver) y Soñadores, de Bertolucci.
4. Hablando de películas: ¿alguien ya vio Avatar? A mí me da flojera. Pero dicen que está buena.
5. Ayer casi lloro al escuchar la versión en vivo de "Llegando llegaste". Me trasladé en segundos a una parte de mi infancia que casi no recordaba: ¡me sé la letra de memoria!
6. Otros libros que quiero leer estos días: Las flores del mal (confieso que no lo terminé en la universidad), La insoportable levedad del ser (le debo mi comentario a una persona que aprecio mucho) e Invisible, la novísima novela de Paul Auster (¡soy fan!).
7. He comprado regalos muy sencillos esta Navidad. Casi me siento culpable. Casi.
8. Ignoro dónde pasaré Nochebuena. Mañana se define el plan familiar. Mis sentimientos al respecto son ambivalentes.

domingo, diciembre 20, 2009

Yo Tunes!

Esta es la primera canción que compré en iTunes.
Sí. Apenas hoy.
Soy feliz.
¡Súbanle!

Novecento

El libro del año, por lo que a mí respecta.
Publicado en 1994, por Alessandro Baricco. Adaptado al cine por Giuseppe Tornatore en 1998.

Está lleno de magia. Habla del mar, de la vida, de la felicidad, de un hombre que nunca aprendió música, pero conoce el arte. Una obra breve pero intensa y, sobre todo, bella.
Me dicen que la película vale mucho la pena. La veré mañana.
Por lo pronto, el libro es amplísimamente recomendable.

Ya estamos

Cuenta una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un bosque. Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No tenía ni idea de adónde se dirigían. Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: “¿Adónde vamos?”. Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: “Ya estamos”.

jueves, diciembre 03, 2009

"¿Que no causa qué?"

En una conferencia sobre prevención del secuestro, un obeso funcionario de la PGR se ufana explicando las dosis máximas de ciertas drogas que es permitido portar en México.

-- Claro que aun trayendo menos de esa cantidad tienen que probar con receta médica que son adictos en tratamiento, y que por eso la traen.
Levanto mi mano:
-- ¿Y cómo hacen en el caso del LSD, que no causa adicción física?
...
-- ¿Que no causa qué, perdón?
-- Adicción física. El LSD no causa adicción física.
...
-- Bueno... mira... sería cosa de revisar el Código Penal... nos llevaría mucho tiempo... pero lo importante es cuidar a los jóvenes, ¿qué no?

No. Yo tampoco sé qué hacía ese señor hablando de adicciones en una conferencia sobre prevención del secuestro. Además en su diapositiva decía LCD. Sí. Lo juro. Como las pantallas de cristal líquido... LCD.

miércoles, diciembre 02, 2009

Tres razones por las que hoy fue un día de perros

1. Me detuvo una patrulla, y le di mordida.
2. No pude abrir mi cuenta de Hotmail en toda la tarde y lo que va de la noche.
3. Me topé con un artículo que escribí para la revista Cosmopolitan (y no sé por qué eso es "malo").

Aaaaaaaaarghhhhhhhh!!

lunes, noviembre 30, 2009

Saludo a JEP

El reposo del fuego

(Don de Heraclito)

Pero el agua recorre los cristales
musgosarnente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.

Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
fuego del aire y soledad del fuego.
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.

Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:

Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.

Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.

No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.

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José Emilio Pacheco ganó hoy el Premio Cervantes 2009

domingo, noviembre 29, 2009

Enrigue vs Larsson

Leo en la nueva edición de Chilango, que circula ya, una crítica a la trilogía Millenium, de Stieg Larsson, escrita por Álvaro Enrigue.
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No creo, como de pronto pareció dejar ver Mario Vargas Llosa en un artículo publicado en El País --y conste que creo sinceramente que Vargas Llosa es el mejor novelista del mundo--, que el escritor sueco Stieg Larsson sea un Cervantes o un Balzac.
Vale la pena hacer aquí, de una vez, un acto de contrición: leí una novela de la trilogía Millenium de Larsson y la perfecta falta de densidad de los personajes y sus cataclismos de opereta hicieron que terminara devorándome la nostalgia por la sobriedad de Simenon. Sí me parece que Los hombres que no amaban a las mujeres está dotado de una ligereza encomiable y que la escritura larssoniana disfruta de una crudeza seductora de entrada, pero mientras pasaba las páginas la novela se me fue convirtiendo en un libro que ya había leído --un queso manchego de bolsa: textura y nada más. Se parece demasiado a Pérez Reverte --el de El Club Dumas-- pasado por el agua de Depeche Mode.
Leí entonces el artículo de Vargas Llosa y pude apenas y muy esforzadamente con las primeras 200 páginas de La chica que soñaba con una cerilla y un galón de gasolina. El argumento de que es un libro playero no basta, porque me lo llevé a la playa y ni así. En esas primeras novecientas páginas no encontré nada que un aficionado a la lectura de ficción no haya visto ya tal vez demasiadas veces --mi última tesis, y juro que es honesta, es que Vargas Llosa nunca había leído a un autor comercial y por eso le gustó.
Creo que el éxito de Larsson tiene más que ver con una autobiografía genuinamente conmovedora de outsider profesional, que con una imaginación que lo haga verdaderamente distinguible del resto de los escritores pulp. Su militancia radical de izquierda, su muerte tempraba debido al esfuerzo que implicó terminar la trilogía, el hecho de que su compañera de batallas civiles no esté gozando de las regalías. Es un Bolaño de Starbucks, rasposo y genuino, pero sin hallazgos lingüísticos ni visiones deslumbrantes. Un autor de temporada.
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Creo que está de más decir que disiento de lo escrito por Enrigue. Hace unos días terminé la segunda entrega de Millenium y me pareció francamente buena... bastante mejor que El Club Dumas, por cierto. Tampoco entiendo esa fijación crítica por exigir a los buenos libros "hallazgos lingüísticos y visiones deslumbrantes". Para mí eso es puro bluff intelectualoide. Hay muchos buenos libros que no reúnen ninguna de esas dos características.
En fin. Estoy por empezar la tercera parte. Prometo un comentario más extenso al respecto cuando la termine.

domingo, noviembre 08, 2009

¿Calló el Muro?

"La silueta ausente del muro es uno de los hitos arquitectónicos modernos. Ahí está y todos la perciben. Porque es relativamente fácil dejar de ver algo que existe. Lo difícil es dejar de ver algo que ha desaparecido. La desaparición pesa. La cosa ausente se torna más concreta ahora que no la vemos. El muro que desde el primer momento se concibió como puro vehículo de una grieta se ha tornado de este modo una de las creaciones arquitectónicas más sólidas y durables. Puesto que los fantasmas son más persistentes que los seres vivos el muro es tal vez la primera edificación humana que obedece a un anhelo de perpetuidad que incluso las pirámides de los faraones rehuyeron en su momento. Y a esto se debe la necesidad sentida por todos de conservar en pie algunas de sus partes. No para dejar un genérico testimonio de su existencia sino para mantener a raya su ausencia. Mientras algunos trozos del muro no desaparezcan al menos su fantasma no podrá agrandarse demasiado. Siempre podremos confrontarlo con el rostro real que tuvo. Al fin y al cabo este es el verdadero sentido de las ruinas: no devolvernos al pasado sino salvarnos de él."

- Fabio Morábito (También Berlín se olvida: Tusquets, 2004)

miércoles, noviembre 04, 2009

Oh, Dios

¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.

- Eduardo Galeano

viernes, octubre 23, 2009

Chilaquiles con somnolencia

Segundo día del decimonoveno MEXMUN en el Campus Ciudad de México. Asisto por primera vez al desayuno para profesores al que invita el comité organizador.
Horror.
Fruta con yogur y jugo de concentrado. Chilaquiles y frijoles. Mucho café.
Eso no estuvo mal.
Pero llegó el momento de los mensajes de bienvenida.
Por algún modo incomprensible (al menos para mí) este campus que ayer celebró 36 años todavía falla a la hora de invitar oradores. El primero, el Dr. José Fernández Santillán, se presenta con un currículum impresionante que incluye dos doctorados y haber sido discípulo de Norberto Bobbio. Presume que acaba de regresar de Italia precisamente de un congreso celebrando los 100 años del natalicio de su maestro. Tristemente, se notó que la presentación que "preparó" no la hizo él. ¿Cómo lo sé? He hecho lo mismo que él: pido que alguien más haga la presentación (sin revisarla yo) y leo las diapositivas limitándome a comentar lo que se me ocurre de ellas mientras las voy leyendo el día del evento. Es muy evidente cuando alguien improvisa (mal) y/o no conoce el contenido de lo que está presentando. En fin, que hasta errores de ortografía tenían las diapositivas. Muy lamentable.
Lo peor llegó con el segundo invitado (¿para qué dos oradores en un evento tan breve?): el director de un colegio privado en el sur de la Ciudad, con un mensaje que divagó entre una revisión de su trayectoria profesional (¿a propósito de qué?) y la revisión de ocho larguísimas propuestas (por lo demás nada nuevas) para la educación del segundo milenio. Cuando terminó de hablar, una tercera parte de los invitados ya se habían salido...
Y al final del merquetengue nos invitan a "un recorrido por las instalaciones"... Yeah!

miércoles, octubre 21, 2009

Reflexión post-'Inglourious Basterds'

¡Tres de buche y dos de nana, joven!

Es demasiado fácil hacer una película burlándose de Hitler y abusando de los nazis. Es fácil hasta para alguien sin talento.
No es el caso de Tarantino, de talento probado pero tristemente desperdiciado en una película (hablando de él diríase oootra película) teñida de un rojo barato que afea el cuadro que ofrece al principio: parece una acuarela de museo; termina siendo un afiche para colgar en la habitación de un adolescente con pretensiones de estridencia.

¡Neta!

Échenle un ojo al MarioNetas de esta semana en Reforma.

No tiene desperdicio.

domingo, septiembre 27, 2009

Cer's Night Sessions (playlist 01)

Sun Ra: "Lemuria".
Chet Baker: "Airegin".
Armstrong / Fitzgerald: "It ain't necessarily so".
Glen Miller: "In the Mood".
Charlie Parker: "Swedish Schnapps".
Soft Machine: "Virtually 4".
Krzysztof Komeda: "Kattorna".
Billie Holliday: "Strange Fruit".
Wynton Marsalis: "Oh, but on the third day (Happy Feet Blues)".
Herbie Hancock: "Cantilope Island".
Joshua Redman: "The Deserving Many".
Chick Corea & Gary Burton: "Post Script".
Tuxedomoon: "East/Jinx".
Chris Barber Jazz Band: "When I Move to the Sky".
Quincy Jones: "Birdland".
Jaga Jazzist: "Another Day".
Jaco Pastorius: "The Chicken".
Mark Santos: "Coisas".
Tower of Power: "Attitude Dance".
Joel Gray (from Cabaret): "Willkommen".
Paté de Fuá: "La canción del linyera".
Frank Zappa: "Blessed Relief" y "The Grand Wazoo".
John Coltrane: "Blue Train".

domingo, septiembre 20, 2009

El caniche de Cartsens o postal de domingo en Coyoacán

Esta mañana amanecí con antojo de una de las cazuelas que venden en La esquina de los milagros, en Coyoacán. Llegué pasadas las 10; desayuné leyendo un cuento de Carlos Fuentes y luego fui al Sótano. No compré nada. Luego decidí caminar al Sótano de Miguel Ángel de Quevedo. Media hora, más o menos. Me arrepentí de no haber dejado la chamarra en el coche. Compré dos libros (La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina y 10 ideas clave: el aprendizaje creativo). De regreso decidí caminar por Francisco Sosa y no por Quevedo, así que me quité la chamarra, la hice bola y la guardé bajo el brazo junto con mis libros.
Una o dos cuadras antes de llegar a la plaza de Santa Catarina una camioneta se paró enfrente de mí, impidiéndome el cruce de la calle. Malhumorado, le di vuelta al vehículo y seguí caminando. Me encontré de frente con un tipo con chamarra de cuero y un audífono en el oído izquierdo. Me miró fijamente a los ojos y luego observó el bulto que llevaba bajo el brazo. Dirigió su mirada al otro lado de la calle, donde iba caminando Agustín Carstens vestido con una sabánica camisa azul cielo y unos muy amplios pantalones grises. De la mano llevaba una correa a la que estaba atado un minúsculo perro con lengua de fuera.
Imaginé a Carstens haciendo jogging (!?), entrando a Topolino ("un banana split para mí... y agua para Penny, si me hace usté el favor") o hasta escuchando misa en Santa Catarina (con su perrito durmiendo en su regazo: "La paz sea contigo, Penny"). Me pareció osado de su parte salir así. Pero, bueno, todo es relativo. Llevaba cuatro guaruras (el que vi de frente era el más rezagado; había uno que caminaba a medio metro suyo) y finalmente no estaba caminando por una de las zonas más concurridas de Coyoacán: pocas cuadras más allá estaba un rebozante jardín Hidalgo, con todos esos progres de ocasión, pintas perredistas y hasta invitaciones a lanzar zapatos al nuevo titular de la PGR.
Pero todo eso estaba a espaldas de Carstens. Igual me parece arriesgado. En la empedrada Francisco Sosa un tobillo torcido en un hombre de le envergadura de Carstens puede significar un problema de seguridad nacional. Me da gusto que el Secretario de Hacienda pueda olvidarse del mundo un rato y sacar a pasear a su perro en un soleado domingo de septiembre. Algo bueno debe haber en eso.

jueves, septiembre 17, 2009

Na na na

Hace unas semanas fui a ver Gomorra, película italiana ganadora del Gran Premio del Festival de Cannes el año pasado. Decepción. El filme es insoportablemente aburrido (confieso haber cabeceado bastante más de un par de veces) y corrobora mi admiración por Los Soprano. En la película, en serio, no pasa absolutamente nada. Y dura más de dos horas.
Ayer fui a ver La clase (Entre les murs) ganadora ésta de la Palma de Oro del Festival de Cannes (¿cuál es la diferencia entre el "Gran Premio" y la "Palma de Oro"?). ¡Otra decepción! La película narra la historia de un profesor bastante anodino en una escuela pública en las afueras de París. Y ya. Sí. Y ya. Claro que el profe tiene problemas con sus alumnos adolescentes multiculturales, irreverentes y un montón de adjetivos más (adjudíquese el que más convenga a la juventud actual)... Al final (pero muuuy al final, y la película también dura más de dos horas) hay una especie de dilema ético que se le presenta a este grisáceo profesor, pero aún así no ocurre nada que se acerque siquiera a lo emocionante. Nada de intención poética... a menos que la escena final del profe jugando fútbol lo sea, en cuyo caso yo soy poeta de dimensiones épicas cada martes y jueves a las 9am (si el clima es buena onda y mi agenda lo permite, jeje).
Y no se me confundan: para mí las mejores películas no son las de Jerry Bruckheimer ni nada por el estilo pero de eso a no contar ¡nada!... A ni siquiera tener la decencia de proponer ALGO... lo que sea, digo yo, que la cámara se mueve chido, que la edición es superlativa, que los actores se comunican con las fosas nasales, que la música está hecha con cacharros de cocina, que el guión no es guión sino transcripción de una vieja leyenda letona... ¡lo que sea! Pero ser tan mezquino como para no proponer nada... Eso sí calienta. Y encima ganar premios... Bueh.

domingo, septiembre 13, 2009

Noche de Bax

Creo que la lección más importante que he aprendido en la vida surgió de un discurso cursilón que dio una ex alumna del Williams en un día de visita al colegio. Nos llevaron al auditorio a escuchar testimonios de compañeros que estaban en la universidad para reencontrarse con su alma mater de bachillerato.
Escuché a una chica decir que en clase de Historia había aprendido que la felicidad no consistía en la búsqueda de un estado de dicha permanente. Consiste, dijo, en momentos memorables que vas atesorando conforme va pasando el tiempo. Suena muy elemental, quizá. Pero es más difícil de lo que parece asimilar una verdad tan redonda... y tan simple.
Desde hace algunos años, entonces, me dedico a coleccionar momentos. Como el personaje de Joe Pesci en Con honores (el vagabundo cuyo mayor tesoro es una bolsita llena de piedras que le recuerdan cosas).
Anoche estuve en el Centro Nacional de las Artes para presenciar el recital que ofreció Alessio Bax en el marco del Festival Internacional de Piano. Desde la indigesta comida china (¿china?) en un centro comercial, el trayecto con camioneta sobrecargada, la música del camino (Pavarotti con U2, destazado por los críticos a bordo), la caminata por el Cenart bajo una lluvia impenitente, el recital que lo desencadenó todo (pianista Steinway con potencial Armani), el remache en Sanborns... Y el exquisito desenfado de una noche a la que no queremos ver los ojos, porque no desamos que termine. Y sin embargo el momento es valioso, precisamente, porque termina...
Lo he dicho ya de muchas maneras y a propósito de muy diversos motivos. Lo reitero ahora: vivo por noches como la de anoche. Me recuerdan las razones por las que estoy aquí, por las que quiero seguir estando.
Y lo fácil que es ser feliz, al menos de vez en cuando, si uno se entrega con sosiego a cualquier pretexto que permita una charla cálida y risa franca en dosis generosas.

miércoles, septiembre 09, 2009

"¿Quiénes son sus cómplices?"

MEXICO (AP) - El gobierno federal responsabilizó el miércoles a un boliviano supuesto pastor religioso del secuestro de un avión de Aeroméxico con 103 pasajeros, y quien dijo haber sido motivado por una revelación divina.

Flores Pereira dijo a la policía que como el miércoles era el día 9 del mes 9 del año 09, eso representaba el 999, que si era visto al revés implicaba el número 666, una referencia bíblica al anticristo.

Al preguntarle quiénes eran sus cómplices, respondió: "el padre, el hijo y el espíritu santo".

En declaraciones posteriores a la prensa, Flores Pereira dijo que el artefacto con el que amenazó hacer volar el avión "era una lata de Jumex (marca mexicana de jugos), que le puse unas lucecitas".

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Se me ocurren muchas cosas... pero... ¡no puedo dejar de reírme!

El libro huele bien

domingo, septiembre 06, 2009

¡Oh, Dioses!

Saben que soy fan de Vargas Llosa, ¿no?

Chequen esta columna que publicó hoy en El País.

¡Escándalo! Se rinde ("sin ninguna vergüenza", dice) ante una novela que él mismo reconoce mal escrita. ¡¿Qué?!

Saben lo que voy a hacer, ¿no?... Al rato que sea de día voy a ir a Gandhi a comprarme el primer volumen de esta trilogía con nombre de tarjeta de crédito platino-diamante: Millenium... 348 pesos ya con descuento. Más vale que sea "fantástica" como dices, Vargas...

Yo te creo.

miércoles, septiembre 02, 2009

The Rainmaker

En algún momento del verano del '92 mi padre me invitó a ver una película de la que no tenía absolutamente ninguna referencia. Se llamaba La fuerza de uno y narra la historia de un niño que crece en la Sudáfrica del apartheid en los años de la Segunda Guerra Mundial.
La impresión que me provocó la película fue tan fuerte que no la he vuelto a ver.
Algo me hace recordarla frecuentemente, sin embargo. El soundtrack. Recuerdo que en ese tiempo les pasaba a mis amigos un cassette con la banda sonora de Hans Zimmer y les preguntaba qué les parecía. Obtuve varias caras de what y quizá algún comentario solidario.
Ya no voy con mi Walkman de amigo en amigo. Ahora tengo un blog y existe YouTube.
He aquí "The Rainmaker", indiscutible integrante del soundtrack de mi vida.

sábado, agosto 22, 2009

"La utopía no sirve para nada"

Cuenta el escritor Eduardo Galeano que un amigo suyo estaba impartiendo una conferencia en una universidad nortemericana. Terminada la exposición, un alumno le preguntó qué era la utopía. El amigo de Galeano lo explicó con una metáfora: "La utopía es como el horizonte, uno se acerca diez metros y él se aleja diez metros; avanzamos otros cien metros y él se aleja otros cien metros; volvemos a caminar mil metros y el horizonte siempre está a la misma distancia..."
Uno de los alumnos, con el sentido pragmático que caracteriza a los norteamericanos y que es tan bueno para algunas cosas, le dijo: "... Pero, entonces, la utopía no sirve para nada". El amigo de Galeano cerró la metáfora: "¿Cómo no?, sirve para caminar".

Del libro Liderazgo, de Juan Mateo y Jorge Valdano (Taurus/Aguilar, 2000)

lunes, agosto 10, 2009

Una nota sobre T4

Me gustó. No es tan mala como los críticos dicen. Sonido espectacular. Efectos especiales cumplidores. Guión aceptable (con los, al parecer, inevitables huecos en una idea de esta naturaleza). Me recordó a Pinocho con su frase "Quiero ser un niño de verdad"... En dos palabras: muy entretenida.

martes, julio 28, 2009

Miénteme

"Tú me alimentaste siempre de mentiraaas..."

Les paso el dato al costo. Hace dos semanas se estrenó en México la serie Lie to Me, protagonizada por Tim Roth. Se trata de un detective privado que resuelve sus casos con base en el lenguaje no verbal. Es presumido, quisquilloso, aborreciblemente inteligente y con un pasado oscuro como Michael Jackson antes de Thriller. Cualquier parecido con el Dr. House es, supongo, mera coincidencia.

He visto dos capítulos, y la serie promete. Coquetea con los errores de House, pero hasta ahora se ha salvado de caer en ellos. Se transmite todos los lunes a las 10pm por FOX, con repeticiones en distintos días y horarios.

¿Nos vamos al Mundial?

El domingo a la hora de la comida, a la hora de la final de la Copa Oro, estaba viendo algún episodio de la segunda temporada de la serie Bullshit, a la que puedo declararme adicto sin complejo de culpa (vi los trece capítulos en tres días...).

Mi padre y mi hermana estaban en la cocina viendo el partido y escuché los gritos de gol de mi carnala emocionada. Me dio gusto que México ganara, desde luego, pero no dejé de sentir desazón.


Es una teoría de vida que mantengo desde hace mucho: cuando lo que tienes es poco o nada, es fácil conformarse con
cualquier cosa. A mí me fastidia sobremanera la actitud de conformarse, de resignarse a tal o cual circunstancia porque no hay de otra.

Conozco a mi gente y preví un festejo en el Ángel. 4 mil personas. Algunos de los cuales (imbéciles, por decir lo menos) agredieron a varios turistas que "parecían gringos"... a uno le hicieron besar la bandera mexicana. Idiotas.

Más tarde me enteré de que el equipo al que le goleamos el domingo era la selección B de EU. Puros chavos fogueándose. Ni uno de ellos forma parte del equipo titular que llegó a la final de la Confederaciones hace un mes. ¡Ni uno!

Los titulares sí vienen el 12 a la eliminatoria en el Azteca. La Femexfut, en ese alarde de estrategia genial que tan bien se le da, programó el partido para las tres de la tarde (¿esperando que el calor, la contaminación, la altura y el estadio lleno suplan de algún modo las carencias del equipo mexicano en la cancha?).

Al Ángel teníamos que haber ido la semana pasada, cuando Paola Espinosa ganó medalla de oro en el campeonato mundial de clavados... repito en mayúsculas y entre signos de admiración: ¡CAMPEONATO MUNDIAL!... No hay razón de festejo tras derrotar a un equipo B en un torneo categoría D. ¡A otro perro con los retazos de esperanza que nos arrojan con los goles de Giovanni a Belinda!

El 12 de agosto sí veré el partido. La selección titular de EU, estoy seguro, no se amilanará ante el calor, la altura, la contaminación o la gente... ¿Tenemos nosotros más argumentos que ésos para que nos respeten en el Azteca? ¿O la Federación va a pedir que se suspenda el No Circula para asegurarse de que los gringos caigan como moscas?

lunes, julio 20, 2009

Man on the Moon

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.

- Jaime Sabines

domingo, julio 19, 2009

Hasta pronto, profe

Hoy falleció Frank McCourt. Es célebre por su novela Las cenizas de Ángela (que no he leído; y cuya película tampoco he visto). Yo lo conozco por un libro suyo que leí a fines del año pasado: Teacher Man. Antes de ganar el Pulitzer en 1996 por su primera novela (a los 66 años), McCourt fue, durante décadas, profesor de literatura en varias preparatorias estadounidenses. El libro (editado en español por Norma en su sello "Verticales de bolsillo") es oro molido en manos de cualquier profesor. Se trata de una obra fascinante por honesta: no tiene reparos en mencionar los desencuentros de la profesión: "Los médicos, los abogados, los generales, los actores, la gente de la televisión y políticos son admirados y recompensados. No así los profesores. La enseñanza es la servidumbre de las profesiones. A los profesores se les dice que usen la puerta de servicio o entren por el fondo. Se los felicita por tener TETL (Todo Ese Tiempo Libre). Se habla de ellos con condescendencia y se les agradece con retroactividad cuando ya peinan canas".

Pero McCourt supo muy bien por qué hizo lo que hizo: dar clases en preparatoria durante 30 años de su vida. En el fondo se trata de "levantarse cada mañana, saltar alegremente de la cama sabiendo que tienes por delante un día en el que llevarás a cabo la tarea de Dios con los jóvenes estadounidenses, satisfecho con tu magra remuneración, ya que la verdadera recompensa es el resplandor de gratitud que ves en los ávidos ojos de tus alumnos cuando te llevan regalos de parte de sus padres, que te agradecen y admiran..."


Al final del libro el profe McCourt relata su encuentro con una profesora suplente que le pide algún consejo. Él le responde: "Busca lo que amas, y hazlo. A eso se reduce todo (...) Es difícil, pero tienes que lograr estar a gusto en el aula. Nunca sabras qué les has hecho a, o qué has hecho por, los cientos que vienen y van. Los ves salir del aula: soñadores, insulsos, despectivos, maravillados, sonrientes, perplejos. Después de unos años desarrollas antenas. Sabes cuándo llegaste hasta ellos, cuándo te los pusiste en contra. Es química. Es psicología. Es instinto animal. Estás con los chicos y, mientras quieras seguir siendo profesor, no hay escape. Eres tú y los chicos. Bueno, suena el timbre. Te veo luego. Busca lo que amas, y hazlo".

viernes, julio 17, 2009

Stand By Me (revisited)

Una nueva versión de "Stand By Me". La vi esta noche en Milenio TV. Me parece que es de un documental. Como sea, la versión es refrescante. Extraordinaria. Pónganse los audífonos y súbanle todo.

martes, julio 14, 2009

¿Y el oro?

De la columna de David Fáitelson hoy en Milenio Diario:

"No puede una selección como la mexicana –que, les recuerdo, fue cabeza de serie en el último Mundial– medir sus alcances ante una selección que ni siquiera es reconocida por la FIFA y cuya extensión territorial apenas y supera los 800 kilómetros cuadrados. No se puede, no se vale, no funciona buscar aquí algún tipo de mejoría. Hay que ganar y ya".

Concuerdo.

Lean el texto completo dando click aquí.

lunes, julio 13, 2009

No puedo creer que esto EXISTA;

es...

Tierra Santa: La Experiencia


¡Y es real!

(a sólo 35 dólares la entrada)

Dos en cartelera

Religulous (Larry Charles, 2008)
[En México: ¿Reli... qué?]

Larry Charles es el director de Borat ("I arrived in America's airport with clothings, US dollars, and a jar of gypsy tears to protect me from AIDS"). En esta ocasión hace mancuerna con el comediante Bill Maher (quien también escribió el guión) para filmar un documental sobre la base de lo ridículo que resulta (o al menos parece) creer en Dios y, más específicamente, en alguna religión. No va muy a fondo en el asunto, pero sin duda funciona bien como disparador de la reflexión: "The only appropriate attitude for man to have about the big questions, is not the arrogant certitude that is the hallmark of religion, but doubt. Doubt is humble and that is what man needs to be, considering that human history is just a litany of getting shit dead wrong".

Happy-Go-Lucky (Mike Leigh, 2008)
[En México: La dulce vida]

Inusual comedia en la filmografía del director que nos entregó Vera Drake y Secretos y mentiras. Lo interesante de la película es la decisión de Poppy, su personaje principal, de vivir la vida con gusto. Hay demasiado pesar en el mundo, demasiados problemas y demasiada gente mala... y todas esas razones son más que suficientes para decidir que la vida ha de disfrutarse, que el mundo puede ser divertido. No es una decisión fácil; requiere madurez e inteligencia. Y muchas agallas. Poppy tiene todo eso, y algo más. De otro modo nos encontraríamos con la contraparte femenina de Forrest Gump, feliz únicamente por el "feliz" accidente de que su coeficiente intelectual le obliga a ver la vida con pueril inocencia. No es el caso de Poppy, afortunadamente.

domingo, julio 12, 2009

Nueva historia de la Cristiandad

"Comed y bebed todos de mí..."

Lo dijo el escritor inglés David Winner: "El fútbol está llenando el vacío cultural que ha dejado la religión". La idea no es nueva, y es seria. ¡Vaya que lo es! CR no ha jugado un partido con el Real Madrid y ya llenó el Bernabéu con miles de seguidores que han encomendado sus espíritus a un tipo que costó 1800 millones de pesos y ganará más de 27 mil pesos por hora. No fue la presentación de un jugador, sino una especie de santo que se elevó a los altares el pasado lunes en Madrid.

La palabra ya no será "amén" sino "gol". ¿Lo dudan? Chequen el texto de John Carlin publicado hoy en El País. Imperdible.

jueves, julio 09, 2009

Se viene Guadalupe

¿Qué pasó en Houston?

LO MALO: Tenemos un problema, desde luego, con un equipo que apenas gana a Nicaragua (135 del mundo) y empata con Panamá (65) en un tongo de antología.

LO PEOR: Ahora al Tri le tiemban las piernitas porque se encuentra ante la obligación (uuuuuyyyy) de ganar a la isla de Guadalupe (no encontré ese país en la lista de FIFA), que lleva dos victorias en dos partidos jugados.

LO FEO: Aguirre agrediendo a un jugador panameño en pleno partido. ¿Qué tan desesperado hay que estar para quebrantar el fair play en un torneo como éste ante un rival como ése? Culpan a los organizadores del torneo; al árbitro que no manejó bien el partido... Pero, ¿dónde está la clase, el estilo, la categoría del líder de un equipo que supuestamente aspira a ser grande? ¿O ya estamos en el nivel de los partidos moleros? "¡Nos vemos a la salida weee!"

Ahora contra Guadalupe. Que Dios nos agarre confesados.

martes, julio 07, 2009

Recuerdos de Michael

Buscando discos para re-cargar a mi iPod ayer encontré Dangerous (1991). No pude ni quise evitar recordar los momentos en los que me acompañaron algunas canciones de ese disco. Una canción definitoria de esos días fue "Black Or White". Recuerdo que me sorprendió sobremanera el principio de esa pieza (el niño escuchando música a altas horas de la noche y siendo regañado por su padre: incluso se escucha cómo introduce un cassette... ¡un cassette! a la grabadora) y luego el quiebre con el acorde de una guitarra que seguramente fue el más escuchado de esa década (hubo anuncios de Pepsi que se encargaron de reforzar ese estímulo). El Dangerous World Tour marcó, sin duda, un hito en la historia del negocio (el gigantismo de los escenarios de U2 no es, realmente, ninguna novedad).

"Will you be there" fue perturbadora. Inicia con lo que después supe es un fragmento del cuarto movimiento de la novena de Beethoven y termina casi seis minutos después con Michael llorando e implorando a alguien que se quede, que esté.

"Keep the Faith" es una canción plena de esperanza. "Don't let nobody turn you 'round, brother". Recuerdo haberla escuchado decenas de veces. Y no sé por qué la asocio con una de mis asistencias al Abierto Mexicano de Tenis (supongo que mi walk-man hizo lo suyo en ese momento).

Sin embargo, pese a estos recuerdos entrañables, y sin ser conocedor, Dangerous no me parece su mejor disco. Lo es, para mí, Thriller (1982). En él encuentro atisbos de genialidad. Recuerdo que cuando era niño me gustaba tirarme al piso y dar vueltas como creía que las daba MJ. Creo que también hacía el pasito de Moonwalker (sólo en fiestas familiares y afortunadamente siempre en la era pre YouTube). Mi padre bailaba con un guante y consiguió el video de "Thriller" en Betamax. Lo vi muchas veces con mis primos y hermana. Era verdaderamente aterrador (y fascinante) a los ojos de alguien que todavía no empezaba la primaria.

No tengo idea de si Michael Jackson era una buena persona. Tampoco sé si me importa. Estoy seguro de que la gente que lo rodeaba no lo es. Su mamá peleando el control de su herencia. La madre de dos de sus hijos declarando que nunca tuvo relaciones sexuales con él. El niño al que Jackson pagó 20 millones de dólares para evitar un juicio sobre pederastia confesando que Michael nunca lo tocó y que él (ahora un cabronazo millonario de 24 años) mintió todo el tiempo instigado por su padre...

Se fue. Hoy será enterrado. Espero no equivocarme al afirmar que en 20 ó 30 años Michael Jackson será recordado más por su música (ineludible referente de la cultura occidental de fines del siglo XX) que por el patetismo de una vida rodeada de tinieblas.

martes, junio 30, 2009

601 ó "Mi foto en bañador"


Ixtapa, Zihuatanejo (c. 1988)

Esto es todo

La columna "Pronóstico del clímax", de Xavier Velasco, publicada en Milenio Diario ayer, 29 de junio. La fotografía que ilustra este post, por cierto, corresponde a uno de los últimos ensayos que MJ realizó antes de morir, a dos semanas de empezar las 50 (sí, ¡cincuenta!) presentaciones que tenía firmadas en Londres.
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Me van a perdonar, pero no guardo luto sino horror. Por más que el bombardeo sea unánime y la noticia insista en atañer a todo el universo, no consigo eludir la visión de una nada gigantesca, si bien profusamente iluminada. Como esos fondos de inversión cuyos esquemas piramidales dejarán a la postre a sus inversores con las manos repletas de papel mojado, el mito Michael Jackson apenas tiene carne de dónde morder. Si me pongo en lugar de uno entre los millones que hoy se dicen sus deudos, encuentro menos información confiable sobre su vida real que la provista a los espectadores de King Kong, por citar a otro freaky de ficción. Y entre esos pocos datos hay tantos números involucrados —fueron del negro al rojo, con los años— que cabe preguntarse cuáles serían las dimensiones del mito sin la indiscreta colaboración de tantas cifras a la postre fatales. Toneladas de dólares yendo y viniendo para saciar la codicia infinita de la industria disquera y la megalomanía hueca de su hijo y producto predilecto. En medio, algunos álbumes y videoclips, producidos por los mejores profesionales que el dinero podía comprar. Nada muy diferente del proceso que lleva a la realización de un jingle publicitario. Contra los cuales uno nada tiene, pero tampoco espera que contengan emociones genuinas.

Cierta vez, el gerente de una emisora radial me habló de una estrategia de comercialización que encontré poco menos que diabólica: pretendían convencer a la totalidad de sus anunciantes de enviarles solamente comerciales cantados, de forma que la música jamás se detuviera, y acaso ni siquiera se diferenciara. Digo que era una idea casi diabólica porque muy bien se sabe que al hombre del tridente no suelen ocurrírsele proyectos inviables, si bien no necesito ni esforzarme para imaginar un infierno ambientado exclusivamente con sonsonetes publicitarios y proselitistas. ¿Cómo explicarle al ingenioso gerente que un jingle y una canción son productos no menos distintos entre sí que, digamos, un slogan y un poema? Ni para qué. Ya entrados en la era de Madonna y Michael Jackson, donde cualquier cosa puede valer cualquier cantidad, se entiende que la cosa se reduzca a números. Del mejor álbum que grabó Michael Jackson pesará siempre más el dato de las copias vendidas que el de la producción de Quincy Jones.

Vivir pantalla adentro

El pecado de Warhol no fue vender como arte una lata de sopa Campbells, sino hacerse con tantos émulos al vapor. “Andy Warhol es el único genio que he conocido con un IQ de 60”, dijo Gore Vidal, seguramente sin reparar en el rebaño que ya venía detrás. Como era de esperarse, la diferencia —abismal, en teoría— entre vender sopas y elevar la cotización de una obra de arte donde la estrella es una marca de sopa, fue haciéndose sutil hasta borrarse en los dominoos de la práctica, donde no importa ya la intención, ni la emoción, sino la nitidez —que no la transparencia— del engaño. Fue justo en los mejores años del mito Michael Jackson que la tecnología hizo accesible todo engaño visual imaginable. Si podía concebirse, también podía filmarse.

No olvido aquel concierto en el Estadio Azteca. El cantante de pronto despegaba del escenario y lo circunvolaba, al mando de un moderno artefacto personal equipado con sendas especies de turbina. Una excentricidad más costosa que osada, aunque sus seguidores —entre ellos muchos miles de niños— la festejaron inclusive después de enterarse que el cantante se valía de un stuntman para el efecto. Un doble intrépido que alborotaba al gentío mientras él descansaba, detrás del escenario. Un recurso muy válido, dirían, habituados a la escasez total de retroalimentación escénica. Si la gente no espera que la pantalla le devuelva otra cosa que nuevas imágenes, en las cuales no es concebible que incida un vil mortal, por qué había de quererse nada distinto cuando los personajes de la pantalla se trasladan a cualquier escenario. Desde el planeta Tierra, nada que concerniese al personaje —ni siquiera delitos evidentes que hasta entre presidiarios tienen el peor de todos los estigmas— podría nunca ser entendido como humano, ni por tanto juzgado o comprendido. Como si sucediera todo dentro de un foro, donde los abusados padres del niño abusadito salen bailando al ritmo de veinte millones de dólares y nadie se preocupa porque nada es real. Neverland no parece sino la capital de Nothingland.

El peso de la marca

Nada tuvo de extraño que se le viera en Disneylandia celebrando los 60 años de Liz Taylor —una mujer famosa desde los cinco años, que hasta entonces jamás había puesto un pie en una sucursal bancaria, y ni siquiera manoseado un cheque—. Uno y otra habituados al crosslifting de la fama mundial, no podían por menos de encontrarse en el mismo laberinto de cápsulas que se vuelve la vida cuando el usuario debe vivirla entera acorralado. Si ya el trabajo de conservarse humano implica largas y tortuosas sesiones de levantamiento de cruz, espanta imaginar el precio de vivir al cuidado de la propia etiqueta. Ser uno mismo sopa y cantarse su jingle. Vamos, en su lugar ya me habría metido no sólo drogas varias y poderosas, sino al cabo una cápsula repleta de cianuro.

En 2001, el mito Jackson celebró treinta años de carrera en el Madison Square Garden, para lo cual pagó más de un millón de dólares a Marlon Brando por hacerse presente. Lejos de imaginar el extremo de tóxica irrealidad en el que hay que girar para verse obligado a rentar amigos célebres en el nombre de una leyenda plástica, puede uno sin embargo asomarse a la historia por los rastros de soledad y aislamiento que el personaje iba dejando tras de sí, condenado a elegir entre misantropía y antropofobia. Una historia alarmante donde las haya, agazapada tras el payasito angélico que asegura querer a todo el mundo con esa voz de autómata de Spielberg que hacía de él un niño de caricatura. Un niño escalofriante, si se piensa dos veces. Una especie de self-made monster que de pronto, no obstante, lo hizo a uno bailar, pero hace mucho tiempo le provocaba más miedo que otra cosa. Nadie mejor que Michael Jackson debió de haber sabido que ni el diablo es capaz de volar sin pagar. Ya lo decía el constructor de androides de Blade Runner: Flama que alumbra el doble dura la mitad.

domingo, junio 28, 2009

La Ley y el Poli

Sábado, casi mediodía. Voy rumbo a Mundo E. Escucho Radio Pokajú cuando un policía de tránsito a bordo de una moto me alcanza por la derecha y me hace señas para que me orille.
El poli parece salido de La hora pico: gigantescas gafas oscuras, mostacho descomunal e intimidante barriga. Me da la mano y me pregunta de dónde vengo y a donde voy (casi filosófico, el poli). Le respondo.
--Su coche no circula hoy.
Pongo cara de sorpresa. Él explica:
--El cuarto sábado del mes los automóviles con placas terminación 1 y 2 no circulan... Y hoy es cuarto sábado de mes.
Saca su teléfono celular (un Sony Ericsson muy chido) y me muestra el calendario. Sí, es cuarto sábado de mes. Yo sigo con mi cara de sorpresa. "Es que de donde vengo nunca he tenido problemas". Me enlista de memoria los municipios que se acogen a esa medida ambiental. Estoy en territorio enemigo. Atizapán está allá atrás.
--¿Y entonces qué procede?
--Remitir su auto al corralón.
--...
--¿Me permite su licencia y su tarjeta de circulación?
Me tiembla la manecita cuando le entrego mis documentos.
--¿Dónde queda el corralón?
--Allá por (palabra ininteligible)... donde está la Coca-Cola.
--No. No tengo ni idea. Pero lo sigo... ¿Me devuelve mis documentos?
--No, estos los retengo hasta que lleguemos al corralón.
--¿Por qué?
--Es una garantía de que me acompaña. Si no, nos vamos, usted se mete a un centro comercial y cómo lo sacó de ahí...
--Pero, oficial, ¿cómo cree que haría eso? (Supongo que me mira con desdén detrás de sus súper lentes oscuros). Por favor devuélvame mis documentos.
--Se los devuelvo en el corralón, cuando pague su multa. Van a ser 1200 pesos de multa y además el piso... 100 pesos diarios hasta que saque el coche el lunes... En total van a ser 1500 pesos...
Le lanzo una perorata argumentando que eso es una irregularidad y tal (lo de retenerme los documentos). Para zanjar el asunto, él me muestra una parte del reglamento donde dice que el poli sí puede retener documentos "como garantía de pago de la multa". ¿¡?!
--Bueno, ya. Lo sigo.
Poli se acomoda la barriga en el cinturón y lanza su oferta de Julio Regalado:
--Le doy su multa ahorita y me quedo con un documento. Usted dígame cuál le devuelvo...
--No le puedo dejar ningún documento, oficial. Lo sigo.
Se me ocurre una idea genial, que le escuché alguna vez a mi madre: "Pídele que se identifique". ¡Yeah!
--¿Me permite su identificación?
--Claaaro que sí...-- Ahora es a él al que le tiembla la manecita cuando me entrega su credencial de tercer oficial de la policía de Tlalnepantla. Me doy mi tiempo para anotar todos los datos que me parecen importantes y se la devuelvo.
Arrancamos. Un kilómetro más adelante se orilla y me pide que me detenga. Se acerca a mi ventanilla.
--Lo voy a dejar ir esta vez... (Silencio desconcertante... ¿Escuché bien?) --Pero déme el papel donde anotó mis datos.-- Se lo doy y, cuando lo toma, lo arruga con rabia. --Le recomiendo que no vaya a donde iba. Que se regrese.--
--Gracias, poli. Buena tarde.

Chin

Estados Unidos es subcampeón de la Copa Confederaciones. Hizo un muy buen partido frente a Brasil, que debió emplearse a fondo para remontar un 0-2 en contra.

EU tuvo un torneo difícil. Perdió con Italia (campeón del mundo), ganó a Egipto (campeón africano), echó a España (campeón europeo)...

Mientras tanto... nosotros jugamos contra Venezuela y Guatemala, preparándonos para la Copa de Oro, en la que --en fase de grupos-- jugaremos contra Guadalupe, Panamá y Nicaragua. ¡Pfff!

Agosto 12. México vs. EUA en el Azteca. Es el partido que importa...

martes, junio 23, 2009

20 años no es nada

Acabo de ver la nueva secuencia de créditos iniciales de Los Simpson, que este año llegan a 20 de transmisiones ininterrumpidas. ¡Woohoo!


miércoles, junio 17, 2009

"Estaríamos mejor con López Obrador"

Una de las confesiones más incómodas de mi vida, al menos en los últimos años, ha sido el voluntario reconocimiento de que en 2006 voté por López Obrador.

Ya, ya, ya... Como dice una canción de U2: "No hay nada que puedas lanzarme que no haya escuchado ya".

Lo cierto es que pienso que este país (y este mundo, en general) no puede seguir el rumbo que lleva, con la mitad de sus habitantes en la pobreza. De tal suerte que mi opción racional fue la izquierda política a la hora de votar.

Nunca me gustó el tono amenazante del slogan "Por el bien de todos, primero los pobres", pero el fondo de esa frase me pareció pertinente en su momento. Nunca confié ciegamente en él (no soy Peje-fan, como alguien me llamó), pero francamente las otras dos opciones que presentaba la boleta me parecieron igual o peores. También ayudó a mi decisión la trabadez con la que Fox se empeñó en obstaculizar la candidatura de AMLO ("si Fox dice que es malo... no debe ser taaan malo"). Y, bueno, en 2006 vi la oportunidad de revivir la esperanza de cambio que Fox me arrebató durante su sexenio (después de haberla encendido tras su victoria en 2000).

En fin. Voté por AMLO. Y me arrepentí pronto. Recuerdo muy bien los días posteriores al 2 de julio de 2006. Por algún tiempo creí en el fraude. Las dudas, al menos, me parecieron fundadas. Recuerdo haber tenido grandes expectativas sobre el discurso de AMLO en el Zócalo lleno el 30 de julio. Y recuerdo también la inmensa desilusión que sentí cuando llamó al plantón permanente en la plaza y, luego, a tomar Reforma.

Lo que ha ocurrido desde entonces me ha parecido triste. A veces ridículo. Hoy por la mañana no pude evitar reír al escuchar en radio lo que hizo AMLO ayer en Iztapalapa: ante la descalificación de su candidata en esa delegación por parte del Trife se lanzó a pedir el voto para el candidato del PT, a quien le hizo jurar en público que --si ganaba-- renunciaría a su cargo para entregárselo a la candidata de AMLO. El hombrecito del PT (un titerete) acepta conmovido y jura que renunciará. Si esto no fuera suficiente, AMLO declara a los medios, casi como poseso, que él sigue siendo perredista (!!!) y que de ninguna manera se saldrá del PRD... aunque esté llamando a votar por ¡otro partido!

Y es él quien acusa hasta a Dios Padre de actuar como mafioso...

En sus spots algún personaje siempre dice: "Es de sabios cambiar de opinión". Concuerdo. Yo ya cambié de opinión. Ya lo voté una vez. Y definitivamente no lo haría de nuevo.

domingo, junio 14, 2009

Fake Empire

He escuchado esta canción como 20 veces hoy. Estoy mesmerizado. Tiene el encanto de una energía largamente contenida y una esperanza que parece haber estado siempre ahí.



Stay out super late tonight
picking apples, making pies
put a little something in our lemonade and take it with us
we’re half-awake in a fake empire
we’re half-awake in a fake empire

Tiptoe through our shiny city
with our diamond slippers on
do our gay ballet on ice
bluebirds on our shoulders
we’re half-awake in a fake empire
we’re half-awake in a fake empire

Turn the light out say goodnight
no thinking for a little while
lets not try to figure out everything at once
It’s hard to keep track of you falling through the sky
we’re half-awake in a fake empire
we’re half-awake in a fake empire.

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(Con gratitud a Lalo Díaz por esta epifanía)

ergozoom's OST: Requiescat in pace

Pensé que sería más traumático, sinceramente.

Imaginé que algún día ocurriría y que, cuando ocurriera, sería un desastre.

Sopesemos: ES un desastre.

Bajé un disco a iTunes y cuando conecté el iPod apareció un mensaje en el que se leía que el bendito aparato estaba sincronizado con otra computadora (o algo así), que sí quería borrar su contenido y sincronizarlo con el de mi computadora. O eso entendí. Le di aceptar y un par de minutos después en mi computadora sólo quedaban 51 canciones. Tenía 2900.

No sé cómo estoy tan tranquilo. Me sorprendo. Recuerdo que hace poco más de un año, cuando pasé las canciones del otro iPod a éste, me puse casi histérico ante la posibilidad de que precisamente esto ocurriera.

Ahora en una acción rutinaria se borró de un plumazo toda la música de mi vida y estoy escribiendo estas líneas mientras paso el tercero de nosécuántosdiscos al iTunes del demonio.

Soy feliz. Incomprensiblemente feliz al no estar hecho un energúmeno después de lo que pasó esta tarde...

sábado, junio 13, 2009

Kopanya!

Lo mejor del fútbol es que no tarda en ofrecer oportunidades de reconciliación.
Todavía enchilado por la indefinible actuación de México ante El Salvador y Trinidad y Tobago, me voy enterando de que mañana inicia la Copa Confederaciones (esa que ganó México ante Brasil en el '99, ¿recuerdan?).

Se juega en Sudáfrica (genial que el balón se llame Kopanya = reunión) y la jugarán el país anfitrión, Nueva Zelanda, Irak, España, Estados Unidos, Brasil, Italia y Egipto. Se antoja un torneo interesante por los buenos equipos presentes (señaladamente España, Italia y Brasil), amén de lo que puedan mostrar Sudáfrica, EU y probablemente Egipto. El único mexicano que tendrá participación será Bora Milutinovic, quien se esmerará en hacer que su equipo (Irak) no haga el viaje en papel testimonial.

La primera semana los partidos serán a las 09:00 y a las 13:00 (hora de México). Mañana se juegan el partido inaugural (Sudáfrica - Irak) y luego el Nueva Zelanda - España.

Voy España como campeón del torneo. Si les interesa, esta liga los lleva al micrositio que El País ha diseñado para seguir al equipo ibérico. Les prevengo que la prensa deportiva española es bastante patriotera y esta es la primera vez que juegan la Confederaciones...

lunes, junio 08, 2009

"Es el piano de mi casa"

Es inusual que un director de orquesta se baje del podio para ejecutar un instrumento. Es inusual que ese instrumento sea el piano de su casa ("el de los conciertos pesa 800 kilos; éste sólo 300"). Es inusual que ese director de orquesta se diriga al público. Inusual es también que lo haga con una calidez y sentido del humor que lo llevaron a reír, literalmente, a carcajadas.

Enrique Bátiz, director de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, se presentó ayer en un (sí, inusual) recital de piano en el Centro Cultural Luis Nishizawa, ubicado en la Zona Esmeralda (Atizapán). Llegó de buen humor. Regañó al publico (en serio: "Apague ese teléfono"), ironizó ("Yo también tengo calor, eh, y no me estoy abanicando... se ve horrible"), leyó unas citas de Wilhelm Furtwängler ("Cuando se toca a Bach o a Beethoven, uno se pone en contacto con el amor") y, claro, interpretó a Beethoven, Chopin, Mussorgsky y otra vez a Chopin. De manera magistral, hay que decirlo. Al menos al oído del blogger.

Regresó varias veces al tema de la música como acto de amor ("Vamos a jugar a hacer el amor, porque eso es hacer música") y volvió sobre las citas de Furtwängler, que --dijo-- descubrió anoche y lo tenían "como niño". "Para mí el gran descubrimiento no es que yo lo pueda hacer, sino que existió otro mejor que yo que lo pudo explicar". Contó una anécdota sobre Joaquín Rodrigo ("lo conocí en Acapulco, en uno de esos festivales que organizaba Miguelito Alemán") y luego se echó casi de corrido Cuadros de una exposición, de Mussorgsky y la Polonesa No. 6 de Chopin. La gente aplaudió de pie al final.

Lo escribí en un post anterior. Lo reitero ahora: experiencias como la de esta noche me confirman que vale la pena existir si de vez en cuando podemos ver a un tipo como Bátiz, inusualmente vital a los 67 años, hacer música frente a nuestros ojos y recordarnos que no importa cuántas personas escuchen: lo importante es que esto ocurra. Y que estemos ahí.